
Por: Ana Lilia Rodríguez Olvera
Las horas se hacían eternas, la preparación para entrevistar a un hombre con más de 40 años de experiencia periodística nunca es suficiente, y más cuando se trata de alguien de carácter y de ideales fuertes como Humberto Musacchio.
Cuando el reloj tocó las cinco, abrió la puerta como si recibiera a un viejo conocido. Las ideas preconcebidas del periodista se fueron disipando para dar paso a la imagen de un hombre sensible y activo, crítico y lleno de carisma.
Comenzamos a hablar acerca de su carrera periodística “hay muchas cosas que se pueden hacer, yo escribo libros gracias a las armas que me dio el periodismo”. Me contó que llegó al periodismo por casualidad “me metí al movimiento del 68 de cabeza y abandoné mi empleo” fue un sobreviviente y un revolucionario, como lo eran muchos jóvenes que hoy son ilustres personajes.
Luego de la matanza el dos de octubre, se encontró en la nada, así que su amigo Manuel Blanco, que más tarde sería un pionero del periodismo cultural contemporáneo en México, lo invitó a vivir en casa de su madre, junto con otros en la misma situación.
“Leíamos mucho, Manuel tenía desde entonces una muy buena biblioteca construida por su mamá, leíamos y discutíamos todas las noches de libros y de política” así se la llevaban, leyendo y discutiendo, hasta que uno de los que ahí vivían llamado José Luís Benítez el Búnker, que trabajaba en el Nacional los alentó para escribir algo de lo que en esas habitaciones se discutía. “le decían el Búnker porque era autodidacta, había estudiado hasta tercero de primaria había trabajado de todo, de carpintero, de mozo, y se incursionó como periodista y lo hacía bastante bien (…) una noche me dijo, ´por qué en lugar de estar discutiendo sobre libros, no escriben sobre ellos y le llevan sus escritos a Juan Rejano”
Y se los llevaron, Musacchio escribió una sinopsis del libro de René Avilés Favila Reseña del fin del mundo y así comenzó todo. Era el año de 1969, México se perdía en una difusa tranquilidad, mientras su juventud excitada, a la que pertenecía Musacchio, comenzaba a adaptarse al mundo.
Al siguiente año, ya con varas publicaciones enlistadas, Humberto Musacchio comenzó a colaborar en el periódico El Día, en una sección especializada llamada Correo Económico dirigida por Gregorio Rosas. En el 71 propuso para El Universal un proyecto de página cultural que fue aceptada. “Para mí que era un estudiante de lo más pobre, comenzar a ganar mucho dinero era la locura, yo andaba de cantina en cantina cómo Pedro Infante” hasta que conoció la censura.
“Tuve un problema porque le sonamos a Martín Luís Guzmán, dos artículos su contra y me suspendieron sin más averiguación” pasaron dos semanas antes de enterarse del motivo de tal reprimenda. Martín Luis Guzmán era “Presidente de la Asociación Nacional de Periódicos Diarios, Presidente del Consejo de Administración de PIPSA, que le suministraba el papel a los periódicos, asesor del Presidente de la República, Director de la Comisión de los Libros de Texto Gratuito, en fin era un personaje intocable”

Cuando regresó al periódico lo mandaron a cubrir el Festival de Avándaro, acompañado de Jorge Meléndez, que ahora labora en El Financiero. Cuenta que todo transcurrió con relativa calma, miles y miles de personas se reunieron para escuchar Rock, los padres de familia acompañaban a sus hijas e hijos, hilos de gente agotaron en pocas horas los víveres y el espacio, pero nadie se movía, todos querían seguir disfrutando. La cosa se prologó hasta el día siguiente, que supuestamente habría una carrera de autos pero se canceló porque las bandas de rock seguían tocando exhaustas.
“Domingo a medio día, nosotros queríamos salir, ya también artos de estar sentados en el coche, sin bañarnos todos mugrosos” y se encaminaron al Distrito Federal a trabajar en el texto para ser publicado el día martes. Al llegar leyeron los diarios. Todos los medios reportaban un acto que nada tenía que ver con el Avándaro que ellos conocieron. “dijimos, nosotros nos perdimos de un fiestononón riquísimo, dicen los periódicos que eso fue una orgía general que los jóvenes practicaron sexo al aire libre, y de forma tumultuaria.
“Esa juventud estaba perdida, curiosamente fue la juventud a la que Echeverría había ordenado asesinar el 10 de junio y a la que Díaz Ordaz había mandado matar el dos de octubre y a lo largo del movimiento del 68, había que descalificar moralmente a esa juventud, era una operación del gobierno, todos periódicos estaban de acuerdo en esa versión que nada tenía que ver con la realidad, nosotros por supuesto dijimos que íbamos a decir la verdad de lo que pasó”
Redactó su artículo, en el que explicaba exactamente qué había pasado en Avándaro, y desmentía la verdad difundida en los diarios de manera unánime, pero no se publicó, “entregue mi material el lunes y el martes no se publicó ni una línea, dije bueno a lo mejor había mucha publicidad y aparece el miércoles la plana, llegó el miércoles, el jueves, el viernes y esa plana nunca apareció. Yo me quedé otra vez sin saber qué es lo que había hecho mal. Me volví a encontrar en la cantina La Mundial al subdirector, le dije bueno y ahora qué hice mal, ´¿qué no te das cuenta?´, ´de lo me que doy cuenta es que todos dieron una versión mentirosa de lo que pasó ahí, a mi me interesa difundir lo que yo vi. Me decía ah cómo eres… no me dijo tonto me dijo peor, y se encogió de hombros como diciendo este idiota no tiene remedio. Y volví a colaborar con mi página pero ya sin saber a qué atenerme”
Según Musacchio, el camino avanzado por la libertad de expresión es amplio. Los movimientos sociales que vivió México a finales del siglo pasado como el caso Excélsior, el fin del sexenio de Salinas, la guerrilla en Chiapas, los asesinatos políticos, la ciudadanización del IFE, fueron catalizadores de una mayor libertad de prensa, periódicos como el Reforma y la Jornada llegaron en un muy buen momento.
“Creo que los periodistas hemos dado batallas, a veces en condiciones totalmente adversas, por ejemplo la que dio Excélsior, el Excélsior de Julio Scherer, para mi es importantísima, definitoria de todo lo que pasó después. Yo en ese tiempo estaba en la unión de periodistas democráticos, y apoyamos con todo a Excélsior, cosa que se le olvida a Julio Scherer.”
Para los nuevos periodistas Julio Scherer representa una institución, su lucha por la libre expresión y la unificación de un nuevo medio, además de su calidad periodística, son sus cartas de presentación, sin embargo ése no fue un trajo que realizó sólo, “también los grandes hombres tiene aspectos mezquinos, es el caso de Scherer”. La creación de Proceso fue resultado del trabajo colectivo grandes intelectuales de nuestra época, que en su tiempo eran hombres y mujeres con convicciones y con pasión por el periodismo, ellos son los maestros, los que en las aulas son conocidos como periodistas de la vieja guardia. Uno de ellos fue Miguel Ángel Granados Chapa, de quien recientemente Musacchio publicó una biografía titulada Granados Chapa: un periodista en contexto, en la que, entre otras coas detalla el caso Excélsior.

“Miguel Granados Chapa es su colaborador estrella en la revista, no se ha publicado una línea sobre mi libro, eso es mezquindad de Julio Scherer, no ha publicado el actual director, José Luís Castañeda, porque teme la reacción del señor de la hacienda, son gajes del oficio, lo asumo.”
Musacchio imprime con calidad los conocimientos adquiridos a 40 años de su iniciación en el periodismo. Sus columnas siempre críticas, su programa de radio en RedAM, sus trabajos de investigación sobre la prensa en México, son la muestra clara de ello. Llegó por casualidad a este oficio de románticos revolucionarios “aunque lo sueldos son muy malos tenemos ventajas, es un oficio que te permite compartir en la mañana la miseria del más pobre de los campesinos y en la noche cenamos en la mesa de un rey. Una vez que uno entra en ese ambiente, sobre todo cuando te preocupas por no ser tan ignorante, las puertas que abre el periodismo son infinitas, nunca me he arrepentido”
Musacchio explica la actual crisis del periodismo. ”Conozco reporteros que no leen ni su periódico. Eso influye para que tengamos un periodismo a la baja, malo. En muchos periódicos los jefes son gente que nada tiene que ver con el periodismo, o son dueños o son gente de otros rubros.
“Creo que va a surgir la necesidad de contar con periodistas mejor preparados. En México se discutía quiénes eran mejores, los periodistas empíricos o los universitarios, no creo que el dilema sean esos términos, pero el periodismo es un oficio como la carnicería o la carpintería, si aprendes sobre la marcha tus resultados son mejores. Además, los maestros de las universidades de periodismo, salvo pocas excepciones, no son periodistas, jamás han escrito una línea, jamás han pisado una redacción; qué les pueden enseñar a los muchachos. Pero eso tiene que cambiar esa necesidad va a surgir de la sociedad. Les va a dar la espalda, de alguna manera se las empieza a dar, el auge del Internet, aunque es un fenómeno minoritario, se da porque los medios no pueden cubrirla. Van a tener que inventar algo”
Además de la baja en la calidad informativa, Musacchio apoya la teoría de que la prensa en papel desaparecerá desplazada por los avances tecnológicos. “Hay muchos periódicos en el mundo que han bajado sus tirajes pero el tiraje global sigue en aumento. Va a llegar un momento en que empiece a descender, es muy caro el papel”
A pesar de que sus trabajo periodístico se limita a colaboraciones, Humberto Musacchio es un hombre de proyectos “los escritores decentes lo hacen por página, yo por kilo.” Está preparando una colección de seis tomos sobre la historia de la prensa en México. “Tengo ya un libro sobre el taller de gráfica popular mi primer, libro sobre artes plásticas, y si la fortuna me sonríe espero tener terminado ya este año un libro con textos míos sobre plástica.
“Estoy haciendo una antología de 200 años de periodismo cultural. Tengo ya muchos años trabajando en un libro sobre las cafeterías de la ciudad de México digamos en términos intelectuales, qué han aportado a la vida intelectual, qué grupos se reunían en qué café.
“Víctor Roura me pidió unas colaboraciones para unos libros que está editando, chiquitos, de 120 cuartillas. Quiero publicar mis escritos sobre el 68, tengo, por ejemplo, una croniquita de lo que me ocurrió el dos de octubre del 68, cómo lo viví, tengo trabajos sobre el 68, cómo era la plástica en el 68, los libros, la prensa, en fin son varios entonces con eso integro ese libro.”
Un periodista de proyectos que como mejor recomendación para los nuevos periodistas da: “leer, leer y leer más, y después de leer, leer más. No hay otra cosa, leer tu periódico y el de los demás no hay otra forma”
Y finalizó la entrevista con una perfecta explicación de lo que es un periodista en México. “Creo que la vida de un periodista, que no sea un sinvergüenza, es una vida dura, sueldos bajos, no tenemos sindicato, pésimas condiciones de trabajo, no hay organizaciones para nuestra defensa, lógicamente se necesita mucha vocación para estar aquí, yo asumo cabalmente los problemas y las desventajas el oficio, me gusta y lo voy a seguir haciendo, y cuando en este país se imponga la censura, lo voy a hacer en internet, en el 68 lo hacíamos en las paredes yo creo que vale la pena.”
busquen la entrevista completa en la Revista Mexicana de Comunicación núm 128. de diciembre 2010
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