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jueves, 26 de agosto de 2010

Sobre el buen periodismo, el periodismo de Kapuscinski



Qué se necesita para ser un buen periodista. En términos del periodista polaco Ryszard Kapuscinski, ser buena persona. El texto Los cínicos no sirven para éste oficio es un ensayo de imprescindible lectura para todos los nuevos periodistas.
Salir al mundo y encontrarse con la ajetreada realidad no es fácil, además el periodista tiene la responsabilidad de informar; Kapuscinski es y ha sido escuela de periodistas sensibles a los hechos, encontró la manera de transmitir una guerra, sin ser ajeno al conflicto pero sin intervenir más de lo permitido, describió sucesos tan fuertes como la independencia de las colonias europeas en África, la construcción de nuevos países, la explotación, los cambios que el poder hace en los luchadores sociales; en fin situaciones que aparentemente requieren de sangre fría pero que sólo se pueden abordar por seres sensibles y objetivos; la comunión perfecta y antagónica que describió el trabajo de Ryszard Kapuscinski.
Kapuscinski es catalogado como uno de los maestros del periodismo contemporáneo. Su tesis fundamental es la humanidad. Un buen periodista debe ser en principio un buen ser humano. En menos de un siglo el mundo se transformó garrafalmente y sin embargo sigue siendo el mismo. Los pueblos se conquistan, las naciones se enfrentan unas a otras en busca de poder económico-social, el hombre crea artefactos de destrucción cada vez más eficaces, el poder económico de las naciones determina la calidad de vida de sus ciudadanos. Y son los periodistas quienes dan cuenta de ello.
A lo largo del texto Los cínicos no sirven para este oficio: Sobre el buen periodismo, se describen los gozos y disgustos del quehacer periodístico –que si se saben apreciar son siempre gozos-, como el enfrentarse con los propios complejos, con la propia conciencia y con el ego. Kapuscinski fue un ejemplo de humildad. Realizó reportajes sobre África en los que perdió su identidad, -digo esto en el sentido más positivo posible-, se quitó la máscara de europeo y se entregó a su vida como africano marginado.
Kapuscinski predicó toda su vida con el ejemplo y llegó a afirmaciones bastante brillantes que muy pocos han logrado ver. Existen cientos de analistas políticos que dan explicaciones frías y obtusas acerca de las relaciones entre naciones y al interior de ellas, sin embargo Kapuscinski con la frase: “hoy hacia donde vamos no hace falta fijarse en la política, sino en el arte”, le da un sentido a las acciones mundiales, el arte expresa la idiosincrasia de los pueblos, sus cosmovisiones y por lo tanto sus acciones en la vida diaria.
Kapuscinski descubrió una nueva manera de conocer a la gente y sus situaciones. Llegar a un país que no comparte su idioma le obligó a poner atención “a lo que simplemente está a nuestro alrededor y que pertenece precisamente, a los imponderabilia”. El periodista tiene que saber observar, observar y empaparse del ambiente, reconocer cada detalle como un tesoro, tiene que saber interpretar y hacer de esa hermenéutica la voz del desconocido.
En el mismo sentido, en la tercer parte del libro John Berger anota: “Al observar lo que es físico, es necesario que el cuerpo propio y verdadero del narrador se encuentre en el lugar de los hechos o en las inmediaciones de las cercanías”, pues se necesita que el periodista perciba todo, que maximice sus terminales sensoriales, que esté presente. Por desgracia actualmente, muchos de los medios de comunicación no tienen una agenda propia, y sus informaciones son paráfrasis de los boletines de agencias.
Al leer Los cínicos no sirven para éste oficio, es necesario tomarse cada idea expuesta muy enserio. Saber que –como menciona Kapuscinski- se necesitan nuevas fuerzas, y somos nosotros ese nuevo ejército de pensadores, somos nosotros los que no debemos caer en el cinismo, los que no debemos dejarnos arrastrar por las tendencias light del periodismo, por la facilidad de copiar una nota y ganar un sueldo.
Este texto, como todos los producidos por el periodista e historiador polaco, brindan las herramientas periodísticas que difícilmente se explican en las aulas de manera teórica, el trabajo en el campo de batalla, el manejo de situaciones extremas, la pasión por el oficio periodístico, los límites y alcances mundiales de la información. Kapuscinski con su trabajo y sin saberlo, se convirtió en un tótem de todo aquel que busca ser un buen ser humano, para tornarse un buen periodista.

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