En medio del revuelo que se han dado los medios y las instituciones entorno al festejo del bicentenario hay cosas que me llaman la atención, como la pregunta tan citada ya, ¿Qué le vas a dar a México? Difundida por el gobierno del Estado de México. O la sentencia: tienes 200 años de ser mexicano.
Perdón señores, pero ¿acaso estamos en pos de celebrar? Si las cosas no cambian y siendo realista han empeorado. Déjeme citarle algunos ejemplos de la vida común de un modesto mexicano citadino.
El día de ayer sobre Rivera de San Cosme, cerca de las nueve de la mañana me tocó ver cómo un camión patrulla de Federales golpeó un Pointer azul, lo inmovilizó y comenzó a atrofiar el ya de por sí lento tránsito de vehículos. Cuando uno tiene un accidente en auto lo más común es que se llame a los seguros y se busque reparar los daños, pero para el conductor del vehículo en cuestión, ese no fue el caso.
Acto seguido se bajan los policías del camión infractor y haciendo gala de su poder entre todos mueven el coche azul pero no para reparar el daño y agilizar el tránsito sino para que su gran camión pudiera seguir manejando impunemente por la ciudad.
Ese es nuestro México del bicentenario donde es común el abuso de poder.
Otro ejemplo: Los trabajos del dichoso viaducto elevado del bicentenario, que en lo personal me tiene bastante molesta, el día de hoy 3 de junio de 2010, retrasaron la paretura de carriles laterales por cuatro horas. Miles de autos y vehículos del transporte público quedamos varados, llegamos tarde a nuestros destinos. Todo debido a la colocación de una trabe de 300 toneladas frente al parque Naucalli.
Ya no pensemos en concesiones, ni en chanchullos que seguramente los hay. Pero si el gobierno del Estado de México, que se vanagloria de su mega obra, quería en verdad beneficiar a la gente del norte de la ciudad y área metropolitana, no hubiera construido un puente de cobro que únicamente podrán utilizar: a) personas con vehículo propio; b) personas que, además, tienen dinero suficiente en esta época de crisis para pagar el peaje; c) personas que por adelantado hayan adquirido la tarjeta para circular por esta vía.
El embotellamiento vial, en esta parte de la ciudad se hace casi siempre debido al transporte público, los que siempre la sufrimos somos los que viajamos en él, es decir que las cosas -para los de abajo- van a seguir igual, esta parte de la población -la mayoría- no está dentro de los nueve millones de personas que se supone beneficiará éste viaducto. Hubiera sido mejor que se agilizara el transporte público, que lo regularan, o ya pensando utópicamente, si quería gastar dinero en algo pues se hubiera construido una línea del metro. Pero no, construyen su puente y alzan las tarifas del transporte a siente pesos como mínimo. ¿A quién benefician?
Y bueno ese es el México del bicentenario con políticos que no le apuestan al pueblo.
Un último ejemplo, para que vean que no todo es relacionado con el transporte. Anteayer una persona cercana se enfermó de las vías respiratorias, fue al seguro para que lo atendieran de urgencias porque sufría un dolor agudo. Iba a urgencias y lo hicieron esperar más de tres horas. Las señoritas, poco amables, de la clínica 184 del IMS estaban ocupadas platicando y se enojaron cuando se les pidió que hagan su trabajo. Seguramente el enfermo de la garganta no corría peligro de muerte, pero qué hubiera pasado si fuese algún herido de gravedad, o una embarazada, o alguien que sufre convulsiones, etc, etc...
En fin, es triste ver que no hay mucho que celebrar en éste año, pues cada vez hay más pobres. A pesar de que el Presidente anunció ayer que el Gobierno Federal no iba a abandonar ningún mexicano a su suerte. ¿Y las miles de personas, que también son mexicanos, que viven en extrema pobreza o para decirlo más elegantemente en situación de calle?
Este es el Bicentenario y celebramos que a un año del incendio en la guardería ABC se dan respuestas a medias, se tienen nombres de los responsables pero no cargos. y todos están más enfocados en los partidos de la selección -que hoy ganó 2-1 contra Ilatia- que en las deficiencias del sistema.
La fórmula más sencilla que se me ocurre, y creo que hay muchos que ya lo habían pensado, es que cada quién haga lo que tiene que hacer. Que haga lo que tiene que hacer y lo haga con gusto, que no nos jalemos los unos a los otros los pies desde el fondo de la cubeta, que nos permitamos salir adelante, que impulsemos a nuestros semejantes, porque cuando ellos logren avanzar, avanzaremos todos. Pensar que México no es un Presidente y un cuerpo de policías, ni siquiera el crimen organizado, que parece tenernos a todos dominados; México no son sus doscientos años sino el aquí y el ahora y no basta el circo de una celebración que dejará más deudas que satisfacciones, si no hay impulso verdadero y conciencia de que todos somos mexicanos y por lo tanto todos debemos ponernos las pilas.
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